Ecos deVarelaBoletín Mensual de la Fundación Padre Félix Varela de Miami.

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Año XXII Enero 2026 No.

Curiosidades Varelianas: ¿Conoció la Condesa de Merlín al Padre Varela

durante su estadía en Nueva York en mayo de 1840?

En la primavera del año 1840, María de las Mercedes Santa Cruz y Montalvo, Condesa de
Merlin (1789-1852), realizó un viaje a su tierra natal, Cuba, luego de casi cuarenta años de
ausencia. Al planear su viaje, decidió hacer una escala en los Estados Unidos de Norteamérica,
donde visitó las ciudades de Nueva York, Filadelfia, Baltimore, Boston, Washington y Nueva
Orleans. En Nueva York visitó museos, teatros, iglesias, centros educativos y otras instituciones,
ávida por conocer la realidad republicana de la potencia emergente. Entre las personas que trató,
varias de ellas eran muy allegadas al Padre Varela, como su amigo y compañero de Cortes,
Leonardo Santos Suárez.
En sus Memorias, en forma de cartas, no menciona los nombres de las personas que encontró,
sal-vo aquellos que eran conocidos por sus vínculos con Francia, la nación donde vivía y en la
que ostentaba su título nobiliario. Tampoco el Padre Varela menciona en ninguno de sus
documentos o escritos el nombre de la famosa Condesa, lo cual es normal ya que el sacerdote no
acostumbraba a mencionar crónicas sociales ni personajes encumbrados. Pero es innegable la
posibilidad de que la presencia de la Cubano-francesa en Nueva York, quien se relacionara con
un amigo íntimo de Varela, se hubiera encontrado con el destacado filósofo, pensador y estadista
cubano, dado que la comunidad católica hispana y un grupo destacado de la comunidad francesa
residente en Nueva York asistía a su Iglesia de la Transfiguración.
Las Memorias fueron publicadas en 1844, en forma de nueve cartas, en 3 tomos, editadas por la
Librairie d’Amyot, París, Francia, bajo el título de “La Havane” (en español “Condesa de
Merlin”).

Frases y Pensamientos Varelianos.

-Nunca parece más amable la patria que cuando se abandona y se vive lejos de ella.

[Tratado de la dirección del entendimiento. Tratado del hombre. Lección Undécima. Medios que
fomentan y reprimen las pasiones. Obras, 1997, 255]
-No es patriota el que no sabe hacer sacrificios en favor de su patria, o el que pide por éstos una
paga que acaso cuesta mayor sacrificio que el que se ha hecho para obtenerla, cuando no son
para merecerla.

[Tratado de la dirección del entendimiento. Tratado del hombre. Lección décimaséptima. De la
naturaleza de la sociedad y del patriotism. Patriotismo. Obras, 1997, 281]
-El falso patriotismo consiste en que muchas personas las más ineptas y a veces las más
inmorales se escudan con él, disimulando el espíritu de especulación, y el vano deseo de figurar.
No puede haber un mal más grave en el cuerpo político, y en nada debe ponerse mayor empeño
que en conocer y despreciar a estos especuladores. Los verdaderos patriotas desean contribuir
con sus luces y todos sus recursos al bien de la patria, pero siendo éste su verdadero objeto, no
tienen la ridícula pretensión de ocupar puestos que no pueden desempeñar.
[Tratado de la dirección del entendimiento. Tratado del hombre. Lección décimaséptima. De la
naturaleza de la sociedad y del patriotism. Patriotismo. Obras, 1997, 282].


Impresiones postales con la imagen del Padre Varela:

Sellos impresos en 1997
en los Estados Unidos y
en 2003 en Cuba.

En muchos países se les rinde homenaje a héroes y personalidades destacadas de la sociedad en
los sellos postales. Gracias a los años de esfuerzo del Doctor Jorge Sosa, Cubano residente en
Miami, miembro destacado y cofundador de la Fundación Padre Félix Varela de Miami, se logró
que el sistema postal de los Estados Unidos (USPS) emitiera un sello con la efigie del Padre
Varela el 1ro de agosto de 1997, coincidiendo con los preparativos del Bicentenario del Natalicio
del Santo Sacerdote, a celebrarse el 20 de Noviembre de 1998.

Evento éste que significó el reconocimiento del impacto, influjo e
importancia de su vida y obra en la Sociedad norteamericana, por
su labor como protector y defensor de los inmigrantes, no solo
irlandeses, sino de todas las razas y naciones del Nueva York del
siglo XIX, destcando su papel como Reformador Social, que no
solo fue ejemplo de caridad y servicio, sino como promotor del
pensamiento, la cultura y la labor social a favor de los más
necesitados y marginados.
Esto significa mucho, por cuanto pocas son las personalidades no
nacidas en los Estados Unidos que son honrados y homenajeados
de esa forma, por lo que este acontecimiento realizado en San
Agustín de la Florida, donde Varela murió en 1853, se anticipaba
incluso a la impresión de un sello en su país de origen, Cuba, donde
no apareció un sello postal con su rostro hasta el año 2003 por la
Empresa Filatélica Cubana.

Efemérides Varelianas: Devoción vareliana a la Santísima Virgen María:
El 15 de enero de 1831 apareció en el periódico neoyorquino The Truth Teller un artículo en el
que se anunciaba que el Obispo de Ohio, Muy Reverendo Doctor Edward D. Fenwick, Superior
Provincial de la Orden de los Predicadores (religiosos dominicos) en los Estados Unidos, le había conferido permiso al Padre Varela para establecer una Confraternidad del Santo Rosario en
su parroquia de la Christ Church de Nueva York. De ese modo se convertía en la primera en la
diócesis de Nueva York con autorización oficial para establecer dicha sociedad, así como la
posibilidad de extenderla por toda la diócesis. Aún cuando esta devoción estaba extendida entre
los fieles cató-licos, que rezaban frecuentemente el santo rosario, hasta ese momento no existía
una organización estructurada para el rezo comunitario que promoviera esta devoción entre
aquellos que no sabían rezar el rosario. De ahí la importancia del establecimiento de la nueva
Confraternidad, a instancias del Padre Varela.
Al organizarse en la parroquia, los fieles podían orar en comunidad y privadamente,
promoviendo así su devoción, de modo que podían obtener bendiciones especiales e indulgencias
en determinadas fechas. Por ello se estableció en la sacristía de su iglesia un Libro de Registro
para que todos aquellos que quisieran incorporarse a ella lo hicieran, expresando que el objetivo
de esa Confraternidad era “la santificación de sus miembros”, así como que la misma estaba
abierta no sólo para los miembros de esa parroquia “sino que será extendida a toda la diócesis”.
Deshaciendo entuertos: ¿Quién fue el maestro de Varela en San Agustín de la Florida?
Por muchos años se dijo, -y así quedó establecido en la mayoría de sus biografías-, que en su ni-
ñez, durante su residencia en San Agustín de la Florida, el niño Félix Varela había sido educado
por el Padre Michael O’Reilly. En la biografía vareliana “Profundidad Manifiesta” (2007), su
autor probaba que el Padre O’Reilly nunca se dedicó a enseñar niños, al estar ocupado en atender
las misiones católicas de la Antigua provincia de la Florida Oriental, probándose que el niño
Félix, como hijo de un alto oficial militar, Comandante Militar de la provincia, quien ejerciera
durante un corto período como Gobernador interino, con toda seguridad había sido educado por
un tutor personal, que se pensaba pudiera ser alguno de los que fungieron como Maestros de
Primeras Letras de la ciudad, entre los que estaban José Monasterio, Antonio Iguíñiz o Dimas
Cortés.
El mismo autor, continuó sus pesquisas históricas, y encontró un dato revelador, que probaba que
el desconocido tutor del futuro sacerdote fue un militar, SubTeniente bajo las órdenes de su
abuelo, quien había cursado estudios en el Seminario de San Basilio de Santiago de Cuba. Su
nombre, Manuel María Pérez Ramírez, natural de la capital oriental de la Isla, Santiago de Cuba.
El mismo inició sus estudios en el Seminario santiaguero, incorporándose luego a la carrera
militar, como miembro del Regimiento de Infantería en San Agustín de la Florida, bajo las
órdenes del Coronel Bartolomé Morales Remírez, abuelo de Varela.
En San Agustín Manuel M. Pérez ejerció como tutor del pequeño Félix y de los hijos del
Gobernador Quesada, enseñándole las primeras letras, y principalmente la Lengua Latina, que le
serviría luego como preparación para su entrada al Seminario San Carlos de La Habana. Su tutor,
luego le ayudó a prepararse para los exámenes de ingreso al Seminario, luego de su regreso a La
Habana. Inclinado a las letras, fue un gran amigo de los poetas Manuel de Zequeira y Manuel
Justo de Rubalcava, compartiendo con ellos su vocación literaria, al componer poesías y obras

dramáticas (teatro), por lo que le llamaron “los tres Manueles”. Luego se retiró de la carrera
militar con el grado de Capitán. Como autor colaboró en diversas publicaciones literarias entre
las que se encuentran: El Canastillo (1810), Ramillete de Cuba (1812), El Noticioso, El
Dominguillo, Diario de Santiago de Cuba (1830), El Redactor, El Cubano Oriental y El Látigo (1830).

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