Boletín Ecos de Varela. Marzo 2026

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Efemérides Varelianas: Compra y establecimiento de la primera parroquia del Padre
Varela
El Padre Varela comenzó a laborar en Nueva York como sacerdote en febrero de 1825, sirviendo
en la iglesia de Saint Peter junto a los Padres John Power y Peter Malou. Allí estableció una
misión parroquial en el sótano del templo, donde celebraba los servicios religiosos. En octubre
de 1826, al ser nombrado el nuevo Obispo de Nueva York, John DuBois, Varela solicitó su
admisión oficial en la diócesis neoyorquina. DuBois había vivido la dolorosa experiencia de la
Revolución Francesa, con todos sus crímenes y ataques a la religion católica, por lo que al
conocer que Varela había participado como Diputado en las Cortes liberales españolas entre 1822
y 1823, que habían inhabilitado temporalmente al rey católico Fernando VII, para realizar el
traslado del Congreso a Cádiz, ante el avance de las tropas interventoras francesas que buscaban
restablecer la monarquía absoluta, le denegó su solicitud considerando que su participación en la
política tenía visos de jacobinismo. Pero luego de recibir magníficas referencias de personas
influyentes de la Sociedad, y mantener una entrevista personal con el sacerdote exiliado, accedió
finalmente a admitirlo de forma permanente en su diócesis.
Ante el crecimiento incesante del número de católicos, fundamentalmente irlandeses, que
llegaban masivamente como inmigrantes, huyendo de la persecución religiosa y el hambre de su
natal Irlan-da, el Obispo DuBois comprendió la necesidad de establecer nuevas parroquias,
invitando al Padre Varela a buscar un local, edificio o construcción donde establecer una nueva
congregación católica. Coincidentemente una comunidad protestante, se dividió a la muerte de su
Ministro, y decidió establecerse en una nueva ubicación, por lo que proyectaban vender el
edificio del templo, oportunidad que el Padre Varela junto a varios de amigos Cubanos juntaron
el dinero para la compra del templo, que estaba en peligro de convertirse en un circo o centro
ecuestre, lo que inclinó la balanza a favor del sacerdote que así pudo en marzo de 1827 cerrar la
compra del edificio con el cementerio anexo, que muy pronto habilitó para comenzar a celebrar
los servicios religiosos manteniendo el nombre de Christ Church. El templo fue consagrado por
el Obispo en 15 de julio de ese año, vigilia de la Fiesta de la Virgen del Carmen.
Curiosidades Varelianas: Sacerdote inventor e innovador
Muchos admiradores y estudiosos de la vida y obra del Padre Varela se sorprenden al descubrir
la actividad incesante e intensa en la vida del sacerdote exiliado, sin entender cómo era posible
que atendiera todo el cúmulo de actividades pastorales, atendiendo primero su parroquia de la
Christ Church, y luego la Iglesia de la Transfiguración, donde celebraba misas, confesaba
durante muchas horas, visitaba enfermos en los hospitales o en sus casas, dirigía las escuelas
parroquiales para niños y niñas pobres, establecía escuelas talleres para madres solteras y viudas,
y además ejercía la posición de Vicario General de la diócesis, que en ausencia del Obispo,

durante sus viajes a Europa por muchos meses, tenía que gobernar y administrar todos los
asuntos pastorales y canónicos de las comunidades dispersas por todo el territorio de los estados
de Nueva York y Nueva Jersey. También se ocupaba de la catequésis parroquial, en la escuela
dominical para niños y jóvenes, así como para adultos que se preparaban para recibir los
sacramentos.
A todo eso se le agregaba su actividad periodística, fundando publicaciones, colaborando con
otras, a lo que se unía la revision de sus libros de textos y escritos que publicaba para defender la
fe católica en medio de una sociedad mayoritariamente protestante, que atacaba continuamente a
los católicos. Y aún así, como él mismo expresa en una de sus cartas, “yo velo cuando todos
duermen y trabajo cuando todos reposan”.
Por ell nos causa sorpresa que todavía encontrase tiempo para desarrollar ideas científicas y
experimentos con los que creó inventos que patentó en la Oficina de Patentes de los Estados
Unidos. Hasta nosotros han llegado las noticias de dos de sus inventos, una “rueda de fácil
movimiento y ahorro de pavimento”, patentado en 1831, que consistía en una rueda de metal
para las carretas, carretones y carruajes de su época, revestida de cuero o caucho/goma para
evitar el ruido en las calles adoquinadas, que se anticipaba a las futuras gomas de los
automóviles, aprovechando la fiebre del caucho que comenzaba por esos años, y que a la vez que
protegía y hacía más duraderas las ruedas, evitando su rotura, protegía los caminos de la erosión
que el tráfico continuo producía en las vías de comunicación, a la vez que reducía el ruido que
producían, contaminando el entorno sonoro de Nueva York.
El otro se relacionaba más con la salud de los enfermos, que como él, sufrían de enfermedades
res-piratorias, que podríamos denominar como “extractor/purificador de aire con el objeto de
sanear el que circulaba en los hospitales”, patentado en 1839, que permitía la circulación del aire
puro, en medio de los ambientes viciados y los usos higiénicos de la época, que tanto afectaban
la salud de los enfermos, y disminuían las posibilidades de recuperación en un corto tiempo. Este
invento se intentó probar sin éxito en 1840 en La Habana, al no armarse correctamente el aparato
siguiendo las instrucciones del sacerdote. Que luego fue publicado en 1841 en la revista
Repertorio Médico, donde apareció la memoria y los detalles del mismo. Pero más allá del éxito
y la materialización de su aplicación práctica, lo que no deja de asombrarnos es la creatividad, el
uso del tiempo y el interés del sacerdote en el mejoramiento de las condiciones de vida, del
transporte y la salud de los enfermos, revelándonos la calidad humana y la inteligencia de
nuestro Santo Cubano.
Frases y Pensamientos Varelianos.
-“Hay hombres infames para quienes las voces patria y virtud nada significan, pero en los
cambios políticos es cuando más se presentan, porque entonces hay más proporción para sus
especula-ciones.”. [“Máscaras Políticas”. El Habanero]

-“Los que ya otra vez he llamado traficantes de patriotismo tienen tanta práctica en expender su
mercancía, que por más defectuosa que sea, consiguen su venta con gran ganancia, porque
siempre hay compradores incautos. La venta se hace siempre por empleos o por dinero, quiero
decir, por cosa que lo valga; pues nadie es tan simple que pida una cantidad por ser patriota”.
[Máscaras polí-ticas. El Habanero]
El dilema del joven Varela: ¿matar hombres o salvar almas?
Mientras el padre del niño Félix se hallaba peleando en la Guerra franco-española de Santo
Domingo, por la posesión de la isla La Española, habiendo fallecido su madre, el abuelo de
Varela que se hallaba sirviendo como Comandante de la plaza de San Agustín de la Florida, se
vio en la necesidad de trasladar a su familia de La Habana a la ciudad floridana, para poder
cuidar y proveer por ellos. Por lo que el pequeño Félix, de apenas cuatro años fue junto a sus tías
y su abuela a vivir a la capital de la Florida Oriental. Allí vivió durante siete años, hasta 1799,
cuando regresa a Cuba, al llegar el momento de decidir su futuro.
En San Agustín había sido educado por un tutor, un joven militar que había estudiado en el
Seminario santiaguero de San Basilio, quien había decidido seguir su vocación militar. Al llegar
a La Habana, el adolescente cursó estudios en un colegio religioso, para luego en 1801
matricularse en el mejor centro de formación de la Habana, el Seminario de San Carlos y Sn
Ambrosio, donde se prepararía para continuar luego sus estudios superiores en la Universidad de
San Jerónimo.
Al arribar a los 14 años, en 1802, y efectuarse la transferencia de su abuelo desde San Agustín de
la Florida al Regimiento de La Habana, éste le preguntó sobre su vocación y a qué quería dedicar
su vida, ya que como nieto e hijo de un oficiales militares al servicio de Su Majestad, podía
ingresar al ejército con los grados de alférez y gozar de privilegios que otros jóvenes cuyos
padres no eran militares no tendrían. La respuesta del joven Félix al abuelo no lo sorprendió,
pero manifestaba cómo su familia lo había educado dentro de unos valores determinados por el
respeto, la disciplina y la búsqueda de sentido en la vida.
El nieto le contestó al Teniente Coronel Bartolomé Morales: “Yo no quiero que mi destino sea
matar hombres, sino salvar almas. Yo quiero ser un soldado de Jesucristo”. Palabras que expresa-
ban la vocación que había ido creciendo en su corazón, al vivir las experiencias de personas que,
a su alrededor, habían consagrado sus vidas al servicio de Dios en la salvación de las almas de
muchos. Entre ellos estaba su tía Sor Natividad de María, Carmelita descalza; el sacerdote Mi-
chael O’Reilly, y los sacerdotes carmelitas descalzos irlandeses John Brady y Michael Crosby,
todos ellos laborando en San Agustín, que con su ejemplo de vida y su entrega evangélicas,
fueron los modelos que el jovencito tomó para decidir su futuro.
Ante la decision del joven Félix, el abuelo aprobó que continuara sus estudios en el Seminario,
enfocándose desde ese momento en su preparación sacerdotal, que dio como fruto un santo
sacerdote que no solo se entregó al servicio de la la salvación de las almas, sino también a la

formación de las jóvenes generaciones en las que la libertad de su patria sería el mayor anhelo a
alcanzar.

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