Curiosidades Varelianas: ¿Cual era la ciudadanía del Padre Varela?

En el tiempo en que nació y vivió el Padre Varela, Cuba era territorio colonial de la Corona
Española, por lo que su ciudadanía legal era la Española, ya que al no existir Cuba como país
inde-pendiente legalmente en los documentos de identificación de la época no aparecía como
Cubano, sino como español. Al escapar de la persecución del rey Fernando VII y establecer su
residencia en los Estados Unidos, como exiliado politico podía haberse acogido a la ciudadanía
americana, pero no lo hizo, lo cual será una de las razones por la que no podía ser electo Obispo,
de haber sido propuesto para esa posición, que era un requisito exigido, por no haber adoptado
esa ciudadanía.
El concepto de Patria, que nada tiene que ver con el concepto jurídico de ciudadanía, se convierte
en un concepto ideal romántico, distinguiéndose en aquellos países sometidos bajo el poder de
una Metrópoli, entre Madre Patria y Patria Chica, donde España era la Madre Patria, y Cuba, la
patria chica. Sin embargo, Varela se expresará al respecto en sus Lecciones de Filosofía [en un
capítulo titulado Patriotismo] y en su periódico El Habanero, expresando que España al no
concederles sus derechos ni aceptar su independencia, no era Madre sino Madrastra.
Sin embargo, podríamos entender que en Varela se dan tres tipos de ciudadanía efectiva: una
jurídica o legal, una ideal y otra afectiva. Ellas se manifiestan en varios de sus escritos, al decir:
-“hijo Ilustre de la Habana (…) un hijo de la Libertad, un alma americana” [Carta despedida a los
habitantes de la Habana antes de partir a España para asumir su Diputación en las Cortes
Españolas, 18/abril/1821] En esta carta al referirse a la Habana, se refería a la Provincia a la que
representaba en las Cortes, lo que equivalía a decir Cubano, pues esa provincia se extendía desde
Pinar del Río hasta Sancti Spíritus, ocupando el mayor porciento del territorio de la Isla.
-“¿Qué deberá esperar la patria política de quien no ama su patria natural? Mal podrá respetar y
amar a sus padres políticos quien no ha tenido los mismos sentimientos con sus padres
naturales”. [Observaciones sobre la Constitución Política de la Monarquía Española] En esa obra
Varela comenta las palabras de un diputado español que se opone al planteamiento de un político
que dice que “los diputados lo eran de la Nación y no exclusivamente de tal o cual provincia, y
que si se entiende por amor a la patria el amor a la provincia, esto es, aquel amor exclusivo que
ha producido tan funestas consecuencias, desearía se borrase esta palabra del diccionario de la
lengua”. Y Varela acota que “confunde al derecho con el hecho, a la potencia con el acto, y a las
prácticas reales y universales del mundo con los bellos deseos de una pura imaginación”.
-“Desengáñense, pues, los cubanos y cuenten siempre con los esfuerzos de todo el continente
americano para sostenerlos en su independencia si una vez la forman” [“¿Necesita la isla de
Cuba unirse a alguno de los gobiernos del continente americano para emanciparse de España?”
[El Habanero]
-“Si usted entiende por mi patria el pueblo en que nací, sería bien delirio creerme en obligación
de trabajar por someter a él la isla de Cuba; y si usted entiende por mi patria a España, las
provincias de América que han constituído la mayor parte y la más rica de la España, han
determinado tomar distinta forma de gobierno, libertarse del despótico que reina en la península,
y dividirse volun-tariamente, en distintas sociedades para que sean mejor gobernados, pero bajo
unos mismos prin-cipios”.[“Diálogo que han tenido en esta ciudad un español partidario de la
independencia de la isla de Cuba y un paisano suyo anti-independiente”. El Habanero]
-“Cuando yo ocupaba la Cátedra de Filosofía del Colegio de San Carlos de la Habana pensaba
como americano; cuando mi patria se sirvió hacerme el honroso encargo de representarla en
Cortes, pensé como americano; en los momentos difíciles en que acaso estaban en lucha mis
intereses particulares con los de mi patria pensé como americano; cuando el desenlace político de
los negocios de España me obligó a buscar un asilo en un país extrangero por no ser víctima en
una patria, cuyos mandatos había procurado cumplir hasta el último momento, pensé como
americano, y yo Espero descender al sepulcro pensando como americano”. [“Carta al Señor).
Don. P. I. de A.]
-“ Yo deseo llamar la atención ahora sobre la naturaleza de todo pacto social, y con especialidad
del que liga a las colonias con su madre patria, maternidad inventada por especulación política
(…) A estas circunstancias se deberá el término de la lucha entre las llamadas colonias y su
llamada madre. Término que priva a España de infinitas ventajas que pudiera sacar, renunciando
a la mater-nidad; pero que es el único que puede tener este negocio, pues ya todos están bien
convencidos, y yo por mi parte tengo mas datos que otros muchos para estarlo, de que jamás se
conseguirá de los españoles que dejen de creer que son amos de la mitad del Nuevo Mundo,
aunque manden en él…” [“Reflexiones sobre la situación de España”. El Habanero]
-“Acaso no hay un hombre más afecto que yo a este país [los Estados Unidos de América], en el
que he permanecido por tantos años, (…) He tenido en este tiempo varias y honoríficas
invitaciones para situarme en otros países [México], y a ninguna he accedido. (…) Yo soy en el
afecto un natural de este país, aunque no soy ciudadano ni lo seré jamás por haber formado una
firme resolución de no serlo de país alguno de la tierra, desde que circunstancias que no ignores
me separaron de mi patria. No pienso volver a ella, pero creo deberla un tributo de cariño y de
respeto no uniéndome a otra alguna. [“Cartas a Elpidio. T. 2: Superstición”]
Por lo que podemos entender que, la ciudadanía jurídica o legal era la Española. La ciudadanía
ideal era la americana, de las Américas (Hispano América); y la afectiva era la cubana, razón por
la que no se identificaba ni como español ni como norteamericano.
Frases y Pensamientos Varelianos.
-Las personas públicas, por ser más notable su defecto en caso de mentir, y mayor el número de
los que están empeñados en observar sus operaciones, debemos inferior que no es tan fácil que
falten a la verdad; y en caso de hacerlo, muy pronto se descubre su defecto. [“Lecciones de
Filosofía. Tratado de la dirección del entendimiento. Lección sexta: De los grados de nuestros
conocimientos”. Obras, Vol. I, 1997, 184]
- Tiene el hombre una obligación en la conservación de su patria, pues que ésta le proporciona su
bienestar, y el de sus semejantes, que la naturaleza ha puesto más inmediatos.[ “Lecciones de
Filosofía. Tratado de la dirección del entendimiento. Lección duodécima: De la luz de razón y
derecho natural. De lo que dicta en particular la luz de la razón”. Obras, Vol. I, 1997, 263]
Efemérides Varelianas: Nombramiento del Padre Varela como Vicario General de la
Diócesis de Nueva York (1829)
El 20 de septiembre de 1829, el Obispo John DuBois de Nueva York salió de viaje hacia Europa
con el objeto de recaudar recursos financieros para establecer un Seminario en su diócesis, en el
que se formarían los sacerdotes que atendieran el creciente rebaño de católicos, que aumentaban
por días por la llegada de miles de inmigrantes del Viejo Continente, a la vez que intentaba atraer
a sacerdotes y religiosos que desearan ir a trabajar a su diócesis, para atender la multicultural
feligresía católica de su diócesis, que exigían recibir el alimento espiritual en sus lenguas nativas:
Francés, Alemán, Italiano, Gaélico (lengua dialectal irlandesa).
Consciente de que su ausencia podía durar muchos meses -e incluso años-, por las distancias y la
vía marítima de transporte transatlántico, a lo que se unía el transporte terreste de la época, en el
que no era extensivo el ferrocarril, ni existía el automotor que en la actualidad acorta las
distancias, el Obispo DuBois comprendió que delegar el poder de su autoridad en una sola
persona, poder que abarcaba una diócesis extensa con pocos sacerdotes y muchas comunidades
dispersas en un territorio de misión, que sufría incomunicación y falta de templos suficientes
para acoger a las comunidades católicas.
Por ello, antes de partir, decidió nombrar un segundo Vicario General, que permitiera una mejor
distribución del trabajo pastoral, para lo que necesitaba una persona diligente, paciente, con un
carisma dialogante, comprensivo de las dificultades y las realidades personales de los sacerdotes
que trabajaban incansablemente en la predicación de la Palabra de Dios, y además que fuera
piadoso, porque la oración era la mejor herramienta y fortaleza para el que realizara esa función,
por lo que eligió al Padre Varela, al que también nombró su Procurador para asistir en
representación suya al primer Concilio Provincial de Baltimore.
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