Ecos de Varela, junio 2026

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Boletín Mensual de la Fundación Padre Félix Varela de Miami.


Efemérides Varelianas: Estancia vareliana en Filadelfia
En junio de 1824, ante la imposibilidad de ejercer su ministerio sacerdotal en
Nueva York, y por la necesidad de mejorar su dicción y fonética inglesa, unidos a
su proyecto de reeditar sus Lecciones de Filosofía, el Padre Varela decidió
trasladarse a la ciudad de Filadelfia para revisar y actualizar el texto que publicara
en 1811, el cual necesitaba cambios y su puesta al día con los avances científicos
de la época. Luego de indagar sobre los impresores católicos que se dedicaban a
editar textos educativos y religiosos en inglés y español, los amigos le refirieron al
impresor católico irlandés William Stavely, con quien acuerda la edición de sus
Lecciones, para lo que antes debía revisar todo el texto, reescribir algunos
capítulos, hacer cambios en su estructura, añadirle información nueva, y renovar
las láminas.
Todo ello suponía un intenso trabajo, al que se le unía la revision de las maquetas
tipográficas, porque los operarios no eran hispanos, y había que revisar
cuidadosamente para evitar errores de imprenta. Durante su estancia en Filadelfia,
Varela socializó con otros exiliados y residentes españoles e hispanoamericanos,
que en su mayoría habían huído de la persecución absolutista, o se ocupaban de los
asuntos de las nuevas repúblicas independientes. Con ellos participó en tertulias
políticas y literarias en las que se familiariza con la literatura y el pensamiento
republicano que esos grupos promovían, que luego le servirán de estímulo para
traducir el Manual de Práctica Parlamentaria de Thomas Jefferson.
Será en Filadelfia, donde Varela decide comenzar a editar El Habanero, periódico
de corte independentista, con el que buscaba informar y alertar al pueblo cubano de
la realidad política que le circundaba con los proyectos de invasión colombo-
mexicana, los entresijos de la política europea con relación a la situación de
España y sus territorios independizados de América, haciéndolos conscientes del
lugar que Cuba ocupaba en medio de todo ese entramado geopolítico, que podía
favorecer el logro de su libertad. Pocos meses después, en noviembre de ese mismo
año, concluida la impresión de sus Lecciones de Filosofía, que fueron enviadas y
distribuidas para su venta en Cuba, México y otros países hispanoamericanos,
Varela regresó a Nueva York, donde continúa publicando su periódico El
Habanero.

Curiosidades Varelianas: Los santos también son víctimas de la calumnia.
Aún cuando la vida del Padre Varela estuvo marcada hasta el momento de su
muerte por el signo de la virtud y la caridad, no es menos cierto que su defensa de
la verdad y de la fe católica que profesaba, le atrajo enemigos que utilizaron la
calumnia como arma para atacarlo. Enemigos no deseados pero que, sumergidos en
su apostasía al Catolicismo, se empeñaban en sus ataques a todo lo que esa fe
representaba. Y dos de ellos fueron los exsacerdotes católicos William Hogan y
Samuel B. Smith, quienes luego de ser suspendidos de su ministerio por sus vidas
disolutas y opuestas a la verdad del Evangelio, se dedicaron a atacar a la Iglesia
Católica y a sus ministros.
En la defensa de la fe católica, el Padre Varela era frontal y todo un gladiador en su
defensa, por lo que fue un objetivo particular de los ataques de esos apóstatas, que
en sus panfletos y libelos anticatólicos, ponían su mira en el sacerdote Cubano,
acusándolo de manipular la doctrina de la Iglesia, llegando incluso a acusarlo de
venial y abusador sexual de mujeres indefensas. Ataques que se materializaron en
obras como “Rosamunda o Narrativa de la Cautividad y Sufrimientos de una mujer
americana bajo sacerdotes católicos en Cuba”, publicada bajo la firma de la
supuesta víctima, Rosamunda Culbertson, detrás de la que se ocultaba el apóstata
Samuel B. Smith, la cual fue publicada por el otro exsacerdote William Hogan,
quien ejercía en 1836 como Agente Consular en el puerto de Nuevitas, en
Camagüey [entonces Puerto Príncipe].
Obra en la que se narraban las peripecias de una pobre mujer americana
abandonada en Cuba, que era seducida, secuestrada y abusada por varios
sacerdotes católicos, entre los que se hallaba un supuesto Padre Varela, en un
intento de desprestigiar la respetada y venerada figura del Padre Varela, quien era
admirado incluso entre los protestantes. Y el ataque solo podía estar dirigido a él,
pues en Cuba en ese momento el único religioso con un nombre parecido era el
anciano Administrador episcopal de la diócesis habanera, Obispo Pedro Valera y
Jiménez, quien poco después moriría, y era totalmente desconocido en los Estados
Unidos. Sobre este escrito escribirá Antonio Bachiller y Morales una reseña crítica
en la Revista de Cuba, en la que revelaba las mentiras que se ocultaban detrás de

la falsa Rosamunda. [“La Habana de 1828 a 1833 pintada por una aventurera”.
Revista de Cuba, T. VIII, 1880, 481-95]
En ese mismo año, 1836, Samuel B. Smith escribió una obra titulada “Una sinopsis
de la Teología Moral de la Iglesia Católica”, donde atacaba a la Iglesia Católica y
en particular la doctrina moral de San Antonio María de Ligorio, en la que
mencionaba al Padre Varela, al que atacaba por seguir esas doctrinas en materia de
Teología Moral, acusándolo de distorsionar la ortodoxia y doctrina de la Iglesia
Católica. Pero sus ataques no lograron el efecto deseado, ya que la rectitud y vida
virtuosa, piadosa y humilde de Varela eran su escudo y su espada ante tales
ataques, creciendo tanto entre los fieles católicos como entre los protestantes su
admiración y cariño hacia él.

Frases y Pensamientos Varelianos.
-“Jamás se diga que un Dios justo y piadoso ha querido privar a los hombres de los
derechos, que él mismo les dió por naturaleza, y que erigiendo un tirano, los ha
hecho esclavos”.[Observaciones sobre la Constitución Política de la Monarquía
Española. Observación Primera: Soberanía]
-“Los pueblos pierden su libertad, o por la opresión de un tirano, o por la malicia y
ambición de algunos individuos, que se valen del mismo pueblo para esclavizarlo,
al paso que le proclaman su soberanía”. [Observaciones sobre la Constitución
Política de la Monarquía Española. Observación Segunda: Igualdad. Libertad]
-“Si el ejercicio de la soberanía del pueblo no conoce límites, sus representantes,
que se consideran con toda ella, podrán erigirse en unos déspotas, y a veces el
interés rastrero de un partido formaría la desgracia de la nación”. [Observaciones
sobre la Constitución Política de la Monarquía Española. Observación Segunda:
Igualdad. Libertad]

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